Explorar la identidad y las emociones a través de la naturaleza

Habitar el desierto

 

Algunas culturas de aborígenes australianos, aún cartografían el territorio y representan sus paisajes mediante canciones, como si fueran mapas de una tierra conformada por los antepasados. Decía Heidegger en su ensayo sobre El arte y el espacio, publicado en 1969, que la relación entre el arte y el espacio tendría que ser pensada a partir de la experiencia del lugar y así, la escultura o la obra sería la encarnación de los lugares. También el mismo pensador nos alentaba a introducirnos en el bosque y afrontar el riesgo de perdernos en él, porque sólo en la pérdida comprenderíamos verdaderamente lo que es el bosque.

A partir de los años sesenta algunos artistas vinculados con el Land Art experimentan y dialogan con la naturaleza a partir de desiertos, montañas , glaciales, incluso océanos, convirtiéndose en auténticos exploradores de lugares. De esta forma crean obras donde la naturaleza actúa como escenario que registra su experiencia, y el artista encuentra aquello que el territorio esconde, lo descubre y visibiliza lo oculto. Richard Long interviene en desierto configurando formas primordiales como círculos o líneas a partir de arena y piedras, caminos que hacen visible nuevas formas de habitar el paisaje y reflexionar sobre el territorio o el tiempo.

Otros artistas como Ana Mendieta se fusionan con la tierra, dejando huellas de su propio cuerpo que buscan rastrear la memoria, los miedos y sus propios orígenes. De la misma manera que ellos  dialogan con un desierto o con la humedad de las raíces de un árbol, algunos poetas contemporáneos enfrentan sus emociones y biografía con el flujo vital del bosque, Henri Michaux imaginó sus meidosems como formas de ser, que huyen, temen, viven con intensidad e incluso, en ocasiones, estallan. Toman forma de burbuja para soñar, toman forma de liana para conmover”, así los describe en uno de sus versos. Seres que habitan en los vacíos y que expresan emociones y angustias de su propia memoria a través de lo sentido en contacto con la lluvia o el caer de las hojas.

Si te gustaría explorar la identidad y las emociones desde la naturaleza y el territorio que habitamos y trabajar desde el diálogo, la reflexión y la creación de discursos visuales y poéticos Culturamas te ofrece un taller que te encajará a la perfección. Haz click aquí si quieres más info.

Post de Ana Gómez

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