Nazis y arte robado: Adelántate a George Clooney

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Estos días, las tropas americanas vuelven a liberar Europa del nazismo desde las salas de cine. Sin embargo, es George Clooney quien se pone en esta ocasión al mando de un pelotón de soldados un tanto peculiares: The Monuments Men.

Siguiendo muy de cerca el avance de las tropas aliadas, estos hombres se dedicaron a rescatar obras de arte que los nazis habían ido robando por los países ocupados y que, en su retirada, corrían el peligro de ser destruidas. Y es que, los alemanes se hicieron con una ingente cantidad de puntura, escultura y piezas de arte decorativa.

Adolf Hitler no sólo quería hacer del Tercer Reich el Imperio de los mil años y a Alemania la nación más poderosa del mundo, sino también la poseedora de las mayores riquezas de la Tierra. De este episodio de la Historia del siglo XX parte Las sombras del lobo.

La historia de un joven soldado experto en arte que recorrer el París recién ocupado a las órdenes de un general alemán que quiere componer su propio botín por derecho de conquista. A Clooney en su nueva película le corresponde seguir sus pasos y rescatar de las manos de los jerarcas del nacionalsocialismo y del ejercito alemán algunas de las mejores piezas del arte europeo.

EL SUELO DE HITLER

Como hiciera el Imperio británico y la Francia de Napoleón, el Führer entendía como un derecho la acumulación de las obras de arte más significativas de los países dominados para hacer con ellas el mayor museo del mundo.

La ciudad elegida para albergar esta imponente colección iba a ser el Führermuseum, proyectado para convertir tras la guerra a la ciudad austriaca de Linz en un inmenso Vaticano del nacionalsocialismo, que sirviera también para acoger el mausoleo del líder, como se cuenta en Las sombras del lobo y en The Monuments Men de George Clooney.

La elección no era casual, ya que se encontraría a pocos kilómetros de su localidad natal de Hitler, Braunau, y partiría de unos bocetos que él mismo había hecho en su juventud, cuando su aspiración era entrar en la Escuela de Bellas Artes de Viena y no establecer su propio orden mundial.

LA LEGITIMACIÓN DEL ROBO

Esta actitud oficial legitimó la codicia de un buen número de altos mandos del nazismo, entre los que destacó Hermann Göring, lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la aviación alemana, la Luftwaffe. De hecho, esta situación le llevó a disputarse secretamente con el Führer algunas de las piezas más espectaculares, como la cuadro ‘El estudio del artista’ de Vermeer.

Sin embargo, estos abusos llegaron a generalizarse y se cuentan por miles las esculturas, pinturas y objetos antiguos que fueron adquiridos por los nuevos señores de Europa, extorsionando a sus propietarios, que podían ser desde ciudadanos de los países ocupados que quería congraciarse con sus invasores hasta familias judías que buscan salvar la vida por todos los medios.

Además de obras antiguas, los nazis también hicieron acopio del llamado ‘arte degenerado’, obra de autores vanguardistas como Pablo Picasso, Edvard Munch, Paul Klee o el mismo Vincent van Gogh que, siendo rechazadas en público eran buscadas con ahínco para colecciones privadas. Si quieres adelantarte a The Monuments Mens, puedes ir abriéndote camino entre Las sombras del lobo.

Imagen: http://www.monumentsmen.es

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